
DEIA, 14/09/2002
Inquisición y partido único Joseba Emaldi
El inicio de este escrito de opinión va a tener un carácter particular con la cita del Génesis, 1-3, que dice: "sea hecha la luz. Y la luz quedó hecha". Esto se dice en un libro cuyo contenido moral afecta por igual, así nos lo explican, a los hombres y mujeres de "todos los tiempos y climas".
Miles de años después, para el Partido Popular, muy al contrario del Génesis, su origen moral se encuentra amarrado y bien amarrado, para la memoria histórica, a su alianza con las tinieblas nazi-fascistas que recorrieron Europa a sangre y fuego, después de instalar, con la derecha tradicionalista de España, la feroz dictadura franquista.
Para el nacionalismo vasco, muy por el contrario, en el principio estaba la democracia; para el Partido Popular, en su origen, estaba el nazismo y la dictadura de los generales africanistas con los novios de la muerte.
Ahora, los generales africanistas de tierra, mar y aire, sólo pueden conquistar Leila, un pedrusco africano con siete policías de Marruecos, treinta y dos cabras y veintidós lagartos que se rindieron al oir el grito patriótico lanzado por el Sr. Trillo, héroe del Ministerio de Defensa de España, que después de dos siglos de derrotas podía anunciar "urbi et orbi" la conquista de la isla Perejil.
Antes, 1936, fue el Golpe de Estado contra la República, la Guerra Civil y un amplio polígono de tiro que le permitió al nazismo, durante dos años del Alzamiento Nacional, probar sus armas y valorar los efectos del terror aéreo con una elección, particularmente dañina, del objetivo que iban a usar para su perverso experimento.
Así, la villa de Gernika, destacaba como un bien objetivo civil y psicológico del pueblo vasco para poder medir, con absoluta impunidad, los alcances de la destrucción total de una ciudad y los efectos del terror a una escala desconocida hasta aquel 26 de abril de 1037 en el que se experimentó, por primera vez, la guerra total, con los brindis añadidos de los espadones africanistas y de sus amos de la derecha Imperial.
Hoy, los hijos y nietos ideológicos de aquella escuela nazi que les dio el poder, la dictadura y la venganza como política de Estado, ponen en práctica la multiplicación por mil de sus mentiras, el hostigamiento permanente y el uso de una Justicia que se presenta, cuando menos, sospechosamente asociada con el Ejecutivo y en contra del nacionalismo vasco, que exhibe cien años de honradez política que le ha enfrentado a todas las dictaduras de los Gobiernos de España.
Ya José Antonio de Aguirre titula su capítulo sobre Gernika como "Holocausto para advertencia del mundo", denunciando, entre otros horrores, cómo "Gernika había quedado convertida en una inmensa hoguera... en holocausto a la barbarie bautizada sacrílegamente de Cruzada por el orden, la autoridad y la religión». Después, sigue el lehendakari, fue "el Cardenal Gomá, Primado de España, quien en carta dirigida al canónigo vasco doctor Onaindia le decía, que la destrucción de Gernika era anuncio de lo que podía suceder a la gran ciudad. Se refería a Bilbao".
Han pasado los años, pero ante la agresividad y las amenazas del PP, sus chalaneos socio-políticos y económicos, la pertinaz violencia mediática al servicio de la Moncloa y contra el nacionalismo vasco, bueno será recordarle al PP y a su política de intimidación, que su lenguaje no nos es extraño, que se repiten como sus padres y abuelos, pero que nuestra respuesta de hoy, es la misma de José Antonio de Aguirre en aquellos tiempos del horror y barbarie nazi que protegía a los golpistas del 36. "Conteste usted a ese señor el señor era el entonces monseñor Pacelli, después papa que los vascos no admitimos ninguna proposición donde se mencione la palabra rendición".
En definitiva, todo nos indica que el PP, se ha instalado, peligrosamente para todos, en una precaria estabilidad administrativa que pone de manifiesto, otra vez, la sinrazón de la derecha tradicionalista de España y del PP, donde se nota demasiado la inseguridad de los movimientos de Aznar en los terrenos de la democracia, que están resultando, tanto para el presidente del gobierno como para sus ministros y mandos que ha colocado en la dirección de la Justicia, dominios desconocidos.
Si a toda esta política de espejismos democráticos y jactancia imperial, se le graban a fuego los Heinkel y Junkers de Gernika, o los batallones de trabajadores esclavos o los "150.000" fusilados, según las nuevas cuentas que se están haciendo, y las fosas comunes que se empiezan a descubrir, veremos si Garzón empieza a instruir estos nuevos horrores que Aznar y el PP se niegan a condenar, o las malas tumbas de Lasa y Zabala, secuestrados y asesinados después de una tortura ejecutada con especial sadismo por los GAL y el terrorismo de Estado, llegaremos a Galicia, donde Fraga, arquetipo del neofascismo español del PP, sigue, con su partido, buscando inspiración política en el traidor y cruel Caudillo que se pudre en el Valle de lo Caídos.
En este contexto, la estrategia del Imperio frente a Euzkadi, que se presenta con el mismo descaro de siempre y con el mismo desprecio hacia la lealtad con los pactos, juramentos y leyes de obligado cumplimiento, "1936-1979", todo indica que en la Ley de Partidos, el objetivo último que el PP ha diseñado, determina, otra vez, la "solución final" del nacionalismo vasco, del Proyecto Euskadi de Libertad, manteniendo con firmeza inalterable su devoción a Onésimo Redondo, el de Quintanilla, y su visión totalitaria de "una idea que venera la fuerza", maestro de maestros para Aznar y su generación, enferma grave de revanchismo después de la derrota del 13 de Mayo.
No olvidemos pues, que la Ley de Partidos, además de parecer una Ley gruyére, es lo más semejante al pensamiento único, a la ley que sacraliza el poder autoritario y que adelanta, un paso más la soñada Ley del Partido Único con toda su corte de oportunistas que basculan, torpemente, entre los partidos bufones y los partidos que sirven al Partido del Poder para vestir de democracia, con la coartada legislativa, la férrea armadura del despotismo que preside la temeraria administración de Aznar
Es la ira obscura del Jefe del Gobierno Central contra Euskadi; la que viene determinando, mejor que nada, la peligrosidad ideológica de su incompetencia política como presidente del Gobierno Central, más allá del "ordeno y mando" de su concepción vertical del Estado: "la mort, la negació dels valors existents" como decía Nosaltres con particular precisión política, 1937, de los enemigos tradicionales de la democracia.
Así pues, la deslegalización de Batasuna, el incumplimiento del Estatuto que representa el mínimo de nuestros derechos, la ofensiva de intimidación, sospechas, amenazas y presiones de los bien pagados servidores de los medios españoles y españolistas, el lenguaje bárbaro de Aznar contra el nacionalismo vasco, las pendencieras memeces callejeras de Iturgaiz y las bravatas de primaria política que le escriben a Mayor Oreja, forman parte de un viejo proyecto que día a día va formulando, desde distintos frentes de acción, lo más acabado de la táctica neofascista contra los derechos de Euskadi y de su pueblo para ejercer, en libertad y democracia, su legítima voluntad a la libre determinación de Euskal Herria.
Joseba Emaldi es vocal de Eusko Jakintza Taldea-Arana Goiri Anaiak
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